domingo, 3 de enero de 2010

Capitulo 1 "Blanca"

La luz del alba se colaba por las ramas del frondoso bosque de Wendlls, a la derecha de la gran meseta de Wendellsen, en donde estaba la capital de aquel reino. Blanca.

Olfateó el aire dulce pues la primavera se acercaba, jugoso… los conejos se desperezaban en sus madrigueras y… peligroso pues sabía que alguien le perseguía desde hacía días.

No sabía el porqué pero el caso es que así era y… ¿Qué mejor que una fiesta en la capital para despistar a sus perseguidores? Sonrió y siguió corriendo por entre aquellos grandes y robustos árboles de forma irregular. Sorteó sus grandes y entrelazadas raíces, sorteó los pequeños arbustos y dejó atrás el centro del bosque, deseando despistarles.

Llegó al linde sin que su pulso ni su respiración estuviesen alterados. Desde allí se podía ver Blanca. Una gran capital de casas blancas, obviamente, con un gran castillo de grandes torreones enredados. Entre él y su objetivo tan solo había un gran trecho de tierra poblada de trigo alto y dorado. Sonrió y se caló la capucha en su rostro de rasgos marcados.



Rápidamente empezó a sortear el cultivo con agilidad y velocidad. En la capital se celebraba el decimosexto cumpleaños de la princesa. Había oído hablar de ella y, por lo que decían, era una niña consentida, cabezota y egoísta, la cual solo pensaba en su propio beneficio. La habían criado en la riqueza y la ostentosidad.
Su nombre era Beltane, para su gusto… un nombre cursi y horrible, que encajaba perfectamente con la personalidad de la joven.

Pero eso poco le importaba a él. Iría a la ciudad, despistaría a sus perseguidores y se marcharía hacía las Montañas Nevadas, hacía el pico “Rizo Dorado”, en donde pasaría una larga temporada a la merced de la nieve, las bajas temperaturas y el constante cielo encapotado de nubes.

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La criada la cepillaba la larga cabellera rubia que le llegaba por los pies. Beltane miró por la ventana. Desde lo alto de la torre, en la que estaba su habitación, Blanca se veía hermosa yfestiva. Podía ver las banderitas de colores y las calles abarrotadas de gente. Frunció los labios. Aquello habia terminado, se negaba a quedarse allí por más tiempo sin poder disfrutar de su propia fiesta.

Se levantó y apartó el peine de su pelo. La criada se la quedó mirándo mientras cogía una capa de color marron.

-¡Señorita Beltane! ¿Qué hace?
-Tú no digas nada y todo saldrá bien.
-Pero... Pero... ¡Señorita Beltane! ¡Hay muchos peligros por allá fuera!-la criada se la acercó cuand Beltane abrió la ventana y calculó la distancia desde el suelo.
-Volveré pronto... es una expedición , necesito ver otros reinos...mira... conseguiré que te aumente el suelo-decidió bajar por la enredadera.
-Pero... pero... ¿Qué hago si descubren que se ha ido?
-Hazte la tonta... se te dá muy bien-Beltane se sentó sobre el alfeizar de la ventana y posó uno de sus pies en la enredadera´. Sí, aguantaría su peso.
-La gente de las calles os descubrirá, sereis blanco facil para asaltantes y ladrones!! Señorita Beltane!! Esto no está bien!!-la criada se estrujaba las manos junto con el delantal blanco.
-Nadie como yo grita en todo el reino , si me ocurriese algo, te enterarias y... además no hay gente tan mala por ahi suelta... Esas son tus estupidas ideas de criada-Beltane comenzó a bajar lentamente por la enredadera. La criada se asomó a la ventana.
-¡Señorita!
-¡Shhhhhhhhhhh! ¡Si gritas así me descubrirán y se te caerá el pelo por no haberlo impedido!-Beltane sonrió al ver como la criada se callaba- Siempre consigo lo que quiero.

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Las calles de Blanca eran sinuosas y giraban alrededor de la gran avenida. Las casas y edificios estaban pegadas uno a otros creándo muros blancos de cal. Había pequeñas banderitas de todos los colores puestas en cuerdas de lado a lado de las calles. Había pequeños tenderetes de madera con comida, objetos, bebida. Toda la gente estaba fuera de sus hogares e incluso gente de todo el reino había ido al acontecimiento.

Gruñó y se caló más la capucha en la cabeza. Miró a su alrededor, buscando... aunque no sabía muy bien que es lo que buscaba porque él era el perseguido. Torció en una callejuela y respiró hondamente. No le gustaba estar rodeado de gente, se agobiaba. Sentía como si todos le estuviesen observando, a él y solo a él. Se quitó la capucha de la capa y se pasó una de sus grandes manos por el rostro con una barba de unos cuantos días.

Volvió la vista a la concurrida calle. Ancianos, adultos, jovenes y niños. Hombres y mujeres. Todos se divertían y tenían en su rostro sonrisas o carcajadas. El ruido era ensordecedor, la banda tocaba calle arriba. Se metió de nuevo entre la gente y caminó veloz. Mezclarse un poco con la gente y pirarse. Estaría allí lo estrictamente necesario nada más.

Rodeó un tenderete de manzanas. El perro que había a los pies de la anciana le gruñó y le enseñó los dientes. Malditos perros, siempre tan escandalosos. Cuando volvió a mirar al frente se chocó con algo pequeño.

-¡Eh, mira por donde vas!

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Todo era tan bello. Y pensar que aquella fiesta era en su honor. ¡Qué maravilla! Beltane miraba todo con ojos brillantes. Bajo su capa marrón estaba a salvo de que la descubrieran. La gente la empujaba y la llevaban de aquí para allá, pero no la importaba. Era fantástico.

Se paró delante de un tenderete de preciosas cajitas de madera creadas a mano. Una niña pequeña intentó mirar una cajita de la repisa. Beltane sonrió y se la tendió. La niña la sonrió y su rostro se congeló de sorpresa al verle el vestido y el cabello rubio.

-¡Alaaaa! ¡Eres una princesa!
-Shhhhhhhh-Beltane puso su dedo indice en sus labios y sonrió- no se lo digas a nadie-y se fué.

No se preocupó demasiado sobre la caja de madera, en su reino habia madera de sobra y además el rostro de la niña había sido suficiente. Fué mientras caminaba entre la multitud con el recuerdo del rostro ilusionado de la niña cuando chocó contra algo más alto que ella. Y una voz le dijo:

-¡Eh, mira por donde vas!

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