Beltane frunció los labios y miró al chico. ¿Cómo se atrevía a hablarla así? se sintió pequeña y la mirada azul del chico era fría. Pero no se dejó amedrentar.
-No. Ten tú cuidado por dónde vas-replicó friamente- Idiota, no oses insultarme.
-Es la gente como tú la que echas a perder los reinos. Aparta.
Beltane se vió echada a un lado por una de las manazas de aquel chico tan alto. Les crujieron los dientes de rabia. ¡Nadie la pisoteaba de esa manera! ¡Ella tendría la última palabra y solo ella! Para eso era la princesa, por algo era Beltane. Golpeó levemente el hombro del hombre y se cruzó de brazos. El desconocido se volvió con rabia contenida. ¿Por qué aquella estúpida niñata le molestaba? No tenía tiempo para juegos.
-¡Por tus palabras hacia mí, ya habrías sido ejecutado! Tenlo en cuenta-le avisó Beltane. Sonrió. Ya estaba, ella siempre decía la última palabra. Se iba a volver cuando...
-¿Te crees la princesa del reino, niñata? No tengo tiempo para tus estupideces...-y volvió a caminar.
No hay porqué decir que Beltane echaba humo. ¡Qué descaro más grande! Le siguió como un perro a un hueso con pedazos de carne.
-¡Exactamente soy quien tu dic...!-se calló. No podía revelar su identidad, iba de incógnita. El chico la miró de reojo y siguió su camino.
-Ya, seguro... eres la duquesa del reino...
-¡Soy algo más importante que...!-¡mierda! Tenía que aprender a callarse de vez en cuando. Beltane se tapó la boca y se mordió el labio- ¡No tengo porqué hablar contigo, eres un perfecto desconocido!
-Exacto, un perfecto desconocido. Y no deberias hablar conmigo-gruñó el chico.
-¡Exacto!-sonrió Beltane satisfecha de haber ganado al fin.
El chico se dió la vuelta y la miró, furioso de una vez.
-¡Mira niñata! ¡Me estas contando tu vida y no me interesa! Si te aburres te compras un perro pero déjame en paz. Vete, eres como una pulga...
-¡Ah!-Beltane estaba sorprendidísima. No se le pasó desapercibida la mirada que le echó, de arriba a abajo con desprecio, el joven- ¡Eres un idio...!
Fué de repente, cuando una flecha se clavó en la pared del edificio de al lado. Los dos se quedaron mudos y durante unos instantes no se enteraron. Beltane abrió los ojos sorprendida. El chico miró a su izquierda y abrió los ojos. Decidió salir por pies entre la multitud. Beltane le siguió asustada. ¿Qué era aquella flecha? ¡la habian descubierto? ¿Cómo era posible? ¡Ni siquiera se habia quitado la capucha! Dejó escapar un grito ahogado mientras seguía a la mole que era el tío con el que había discutido.
El chico gruñó. ¿Cómo le habían descubierto tan rápido? Era imposible, salir de allí era lo menos peligroso. Torció por un callejón y respiró hondo parándose. ¡Por dónde se salía rápido? Algo se chocó contra él. Miró tras de sí. Era aquella niña tan molesta.
-¡¿Qué haces?! ¡¿Por qué me sigues?!
-¡¿Te persiguen?!-preguntó la chica- ¡¿O me persiguen a mí?!
-¡¿Te persiguen?!-preguntó furioso Otra flecha se clavó cerca de sus caras.
beltane gritó. El chico miró hacía arriba, en los tejados había un encapuchado con un arco y estaba cargando otra nueva flecha.
-¡¡Corre!!
lunes, 4 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
Capitulo 1 "Blanca"
La luz del alba se colaba por las ramas del frondoso bosque de Wendlls, a la derecha de la gran meseta de Wendellsen, en donde estaba la capital de aquel reino. Blanca.
Olfateó el aire dulce pues la primavera se acercaba, jugoso… los conejos se desperezaban en sus madrigueras y… peligroso pues sabía que alguien le perseguía desde hacía días.
No sabía el porqué pero el caso es que así era y… ¿Qué mejor que una fiesta en la capital para despistar a sus perseguidores? Sonrió y siguió corriendo por entre aquellos grandes y robustos árboles de forma irregular. Sorteó sus grandes y entrelazadas raíces, sorteó los pequeños arbustos y dejó atrás el centro del bosque, deseando despistarles.
Llegó al linde sin que su pulso ni su respiración estuviesen alterados. Desde allí se podía ver Blanca. Una gran capital de casas blancas, obviamente, con un gran castillo de grandes torreones enredados. Entre él y su objetivo tan solo había un gran trecho de tierra poblada de trigo alto y dorado. Sonrió y se caló la capucha en su rostro de rasgos marcados.

Rápidamente empezó a sortear el cultivo con agilidad y velocidad. En la capital se celebraba el decimosexto cumpleaños de la princesa. Había oído hablar de ella y, por lo que decían, era una niña consentida, cabezota y egoísta, la cual solo pensaba en su propio beneficio. La habían criado en la riqueza y la ostentosidad.
Su nombre era Beltane, para su gusto… un nombre cursi y horrible, que encajaba perfectamente con la personalidad de la joven.
Pero eso poco le importaba a él. Iría a la ciudad, despistaría a sus perseguidores y se marcharía hacía las Montañas Nevadas, hacía el pico “Rizo Dorado”, en donde pasaría una larga temporada a la merced de la nieve, las bajas temperaturas y el constante cielo encapotado de nubes.
*********************************************************************
La criada la cepillaba la larga cabellera rubia que le llegaba por los pies. Beltane miró por la ventana. Desde lo alto de la torre, en la que estaba su habitación, Blanca se veía hermosa yfestiva. Podía ver las banderitas de colores y las calles abarrotadas de gente. Frunció los labios. Aquello habia terminado, se negaba a quedarse allí por más tiempo sin poder disfrutar de su propia fiesta.
Se levantó y apartó el peine de su pelo. La criada se la quedó mirándo mientras cogía una capa de color marron.
-¡Señorita Beltane! ¿Qué hace?
-Tú no digas nada y todo saldrá bien.
-Pero... Pero... ¡Señorita Beltane! ¡Hay muchos peligros por allá fuera!-la criada se la acercó cuand Beltane abrió la ventana y calculó la distancia desde el suelo.
-Volveré pronto... es una expedición , necesito ver otros reinos...mira... conseguiré que te aumente el suelo-decidió bajar por la enredadera.
-Pero... pero... ¿Qué hago si descubren que se ha ido?
-Hazte la tonta... se te dá muy bien-Beltane se sentó sobre el alfeizar de la ventana y posó uno de sus pies en la enredadera´. Sí, aguantaría su peso.
-La gente de las calles os descubrirá, sereis blanco facil para asaltantes y ladrones!! Señorita Beltane!! Esto no está bien!!-la criada se estrujaba las manos junto con el delantal blanco.
-Nadie como yo grita en todo el reino , si me ocurriese algo, te enterarias y... además no hay gente tan mala por ahi suelta... Esas son tus estupidas ideas de criada-Beltane comenzó a bajar lentamente por la enredadera. La criada se asomó a la ventana.
-¡Señorita!
-¡Shhhhhhhhhhh! ¡Si gritas así me descubrirán y se te caerá el pelo por no haberlo impedido!-Beltane sonrió al ver como la criada se callaba- Siempre consigo lo que quiero.
********************************************************************
Las calles de Blanca eran sinuosas y giraban alrededor de la gran avenida. Las casas y edificios estaban pegadas uno a otros creándo muros blancos de cal. Había pequeñas banderitas de todos los colores puestas en cuerdas de lado a lado de las calles. Había pequeños tenderetes de madera con comida, objetos, bebida. Toda la gente estaba fuera de sus hogares e incluso gente de todo el reino había ido al acontecimiento.
Gruñó y se caló más la capucha en la cabeza. Miró a su alrededor, buscando... aunque no sabía muy bien que es lo que buscaba porque él era el perseguido. Torció en una callejuela y respiró hondamente. No le gustaba estar rodeado de gente, se agobiaba. Sentía como si todos le estuviesen observando, a él y solo a él. Se quitó la capucha de la capa y se pasó una de sus grandes manos por el rostro con una barba de unos cuantos días.
Volvió la vista a la concurrida calle. Ancianos, adultos, jovenes y niños. Hombres y mujeres. Todos se divertían y tenían en su rostro sonrisas o carcajadas. El ruido era ensordecedor, la banda tocaba calle arriba. Se metió de nuevo entre la gente y caminó veloz. Mezclarse un poco con la gente y pirarse. Estaría allí lo estrictamente necesario nada más.
Rodeó un tenderete de manzanas. El perro que había a los pies de la anciana le gruñó y le enseñó los dientes. Malditos perros, siempre tan escandalosos. Cuando volvió a mirar al frente se chocó con algo pequeño.
-¡Eh, mira por donde vas!
*******************************************************************
Todo era tan bello. Y pensar que aquella fiesta era en su honor. ¡Qué maravilla! Beltane miraba todo con ojos brillantes. Bajo su capa marrón estaba a salvo de que la descubrieran. La gente la empujaba y la llevaban de aquí para allá, pero no la importaba. Era fantástico.
Se paró delante de un tenderete de preciosas cajitas de madera creadas a mano. Una niña pequeña intentó mirar una cajita de la repisa. Beltane sonrió y se la tendió. La niña la sonrió y su rostro se congeló de sorpresa al verle el vestido y el cabello rubio.
-¡Alaaaa! ¡Eres una princesa!
-Shhhhhhhh-Beltane puso su dedo indice en sus labios y sonrió- no se lo digas a nadie-y se fué.
No se preocupó demasiado sobre la caja de madera, en su reino habia madera de sobra y además el rostro de la niña había sido suficiente. Fué mientras caminaba entre la multitud con el recuerdo del rostro ilusionado de la niña cuando chocó contra algo más alto que ella. Y una voz le dijo:
-¡Eh, mira por donde vas!
Olfateó el aire dulce pues la primavera se acercaba, jugoso… los conejos se desperezaban en sus madrigueras y… peligroso pues sabía que alguien le perseguía desde hacía días.
No sabía el porqué pero el caso es que así era y… ¿Qué mejor que una fiesta en la capital para despistar a sus perseguidores? Sonrió y siguió corriendo por entre aquellos grandes y robustos árboles de forma irregular. Sorteó sus grandes y entrelazadas raíces, sorteó los pequeños arbustos y dejó atrás el centro del bosque, deseando despistarles.
Llegó al linde sin que su pulso ni su respiración estuviesen alterados. Desde allí se podía ver Blanca. Una gran capital de casas blancas, obviamente, con un gran castillo de grandes torreones enredados. Entre él y su objetivo tan solo había un gran trecho de tierra poblada de trigo alto y dorado. Sonrió y se caló la capucha en su rostro de rasgos marcados.

Rápidamente empezó a sortear el cultivo con agilidad y velocidad. En la capital se celebraba el decimosexto cumpleaños de la princesa. Había oído hablar de ella y, por lo que decían, era una niña consentida, cabezota y egoísta, la cual solo pensaba en su propio beneficio. La habían criado en la riqueza y la ostentosidad.
Su nombre era Beltane, para su gusto… un nombre cursi y horrible, que encajaba perfectamente con la personalidad de la joven.
Pero eso poco le importaba a él. Iría a la ciudad, despistaría a sus perseguidores y se marcharía hacía las Montañas Nevadas, hacía el pico “Rizo Dorado”, en donde pasaría una larga temporada a la merced de la nieve, las bajas temperaturas y el constante cielo encapotado de nubes.
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La criada la cepillaba la larga cabellera rubia que le llegaba por los pies. Beltane miró por la ventana. Desde lo alto de la torre, en la que estaba su habitación, Blanca se veía hermosa yfestiva. Podía ver las banderitas de colores y las calles abarrotadas de gente. Frunció los labios. Aquello habia terminado, se negaba a quedarse allí por más tiempo sin poder disfrutar de su propia fiesta.
Se levantó y apartó el peine de su pelo. La criada se la quedó mirándo mientras cogía una capa de color marron.
-¡Señorita Beltane! ¿Qué hace?
-Tú no digas nada y todo saldrá bien.
-Pero... Pero... ¡Señorita Beltane! ¡Hay muchos peligros por allá fuera!-la criada se la acercó cuand Beltane abrió la ventana y calculó la distancia desde el suelo.
-Volveré pronto... es una expedición , necesito ver otros reinos...mira... conseguiré que te aumente el suelo-decidió bajar por la enredadera.
-Pero... pero... ¿Qué hago si descubren que se ha ido?
-Hazte la tonta... se te dá muy bien-Beltane se sentó sobre el alfeizar de la ventana y posó uno de sus pies en la enredadera´. Sí, aguantaría su peso.
-La gente de las calles os descubrirá, sereis blanco facil para asaltantes y ladrones!! Señorita Beltane!! Esto no está bien!!-la criada se estrujaba las manos junto con el delantal blanco.
-Nadie como yo grita en todo el reino , si me ocurriese algo, te enterarias y... además no hay gente tan mala por ahi suelta... Esas son tus estupidas ideas de criada-Beltane comenzó a bajar lentamente por la enredadera. La criada se asomó a la ventana.
-¡Señorita!
-¡Shhhhhhhhhhh! ¡Si gritas así me descubrirán y se te caerá el pelo por no haberlo impedido!-Beltane sonrió al ver como la criada se callaba- Siempre consigo lo que quiero.
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Las calles de Blanca eran sinuosas y giraban alrededor de la gran avenida. Las casas y edificios estaban pegadas uno a otros creándo muros blancos de cal. Había pequeñas banderitas de todos los colores puestas en cuerdas de lado a lado de las calles. Había pequeños tenderetes de madera con comida, objetos, bebida. Toda la gente estaba fuera de sus hogares e incluso gente de todo el reino había ido al acontecimiento.
Gruñó y se caló más la capucha en la cabeza. Miró a su alrededor, buscando... aunque no sabía muy bien que es lo que buscaba porque él era el perseguido. Torció en una callejuela y respiró hondamente. No le gustaba estar rodeado de gente, se agobiaba. Sentía como si todos le estuviesen observando, a él y solo a él. Se quitó la capucha de la capa y se pasó una de sus grandes manos por el rostro con una barba de unos cuantos días.
Volvió la vista a la concurrida calle. Ancianos, adultos, jovenes y niños. Hombres y mujeres. Todos se divertían y tenían en su rostro sonrisas o carcajadas. El ruido era ensordecedor, la banda tocaba calle arriba. Se metió de nuevo entre la gente y caminó veloz. Mezclarse un poco con la gente y pirarse. Estaría allí lo estrictamente necesario nada más.
Rodeó un tenderete de manzanas. El perro que había a los pies de la anciana le gruñó y le enseñó los dientes. Malditos perros, siempre tan escandalosos. Cuando volvió a mirar al frente se chocó con algo pequeño.
-¡Eh, mira por donde vas!
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Todo era tan bello. Y pensar que aquella fiesta era en su honor. ¡Qué maravilla! Beltane miraba todo con ojos brillantes. Bajo su capa marrón estaba a salvo de que la descubrieran. La gente la empujaba y la llevaban de aquí para allá, pero no la importaba. Era fantástico.
Se paró delante de un tenderete de preciosas cajitas de madera creadas a mano. Una niña pequeña intentó mirar una cajita de la repisa. Beltane sonrió y se la tendió. La niña la sonrió y su rostro se congeló de sorpresa al verle el vestido y el cabello rubio.
-¡Alaaaa! ¡Eres una princesa!
-Shhhhhhhh-Beltane puso su dedo indice en sus labios y sonrió- no se lo digas a nadie-y se fué.
No se preocupó demasiado sobre la caja de madera, en su reino habia madera de sobra y además el rostro de la niña había sido suficiente. Fué mientras caminaba entre la multitud con el recuerdo del rostro ilusionado de la niña cuando chocó contra algo más alto que ella. Y una voz le dijo:
-¡Eh, mira por donde vas!
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